No sé, si es una percepción mía, o, este año, hay más gente en las calles, más visitantes, más participación, ¿será la crisis?, es posible, pero anoche en la plaza era difícil encontrar sitio, y en el primer cohete la Plaza y calle Mayor, estaban abarrotadas, y la prohibición de tirar porquerías trajo como consecuencia que se llenara de gente, algo que no sucedía desde hace años.
Por la noche, sentados cómodamente para ver y oír a la orquesta, algo llamó la atención, ¿dónde estaba el trompetista, porque sonaba una trompeta, y el batería, sonaban los acompañamiento de la percusión?, sin embargo no había nadie tocando estos instrumentos, solo el piano.
La conclusión a la que llegamos, igual no es necesaria tanta gente para dar un buen espectáculo, disfrutar de la música, y no dejarse las cuerdas vocales para tratar de llevar una conversación.
Un músico, más dos cantantes, multifunción, un guitarra, que además le daba al violín y cantaba, un tamborilero, que además tocaba una especie de trompeta enorme y cantaba.
Simulaban a la perfección una gran orquesta, con trompetas, saxofones, clarinetes y cualquier otro instrumento, y consiguieron que la gente se arrancara a bailar.
Tras esta observación, llegamos a la conclusión que eso es lo que le gusta a la gente, que con pocos, pero bien organizados y conocedores de los instrumentos que interpretan, se puede sacar un buen rendimiento y hacer feliz a la gente, musicalmente hablando, que seguramente no hace falta un gran presupuesto para dar sabor festivo y popular a unas fiestas que deberían vivirse en la calle.
Eran las tres de la mañana y la gente seguía bailando, en la Plaza del pueblo, en las fiestas patronales, sin estridencias, agradablemente.
¿A cuántos campos de la vida cotidiana se podría trasladar esa sensación de anoche?
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